Deportes en Margarita: SABENCA MARGARITA
Entre las tiendas de deportes en Margarita, el sitio de honor pertenece sin duda a
SABENCA MARGARITA, la empresa que hoy en día, gracias a la esmerada dedicación de los gerentes y la larga experiencia en el sector deportivo, es un símbolo de Margarita y el punto de referencia en el deporte insular para minoristas, mayoristas, organismos públicos, gimnasios, escuelas y asociaciones y para todos los que practican deportes: fútbol, baloncesto, voleibol, tenis, fitness, natación, artes marciales, etc.
Desde hace más de 46 años,
SABENCA MARGARITA se dedica a la venta de los mejores artículos deportivos y ropa deportiva de las principales marcas, para la creación de todo tipo de centros deportivos y gimnasios y el suministro de todos los implementos necesarios a precios muy competitivos.
Ya el mismo nombre de la empresa es sinónimo de calidad en el deporte insular y de primera importancia en el sector del "fitness" o "bienestar", entendido como un estilo de vida saludable a 360 grados: un enfoque no sólo orientado a alcanzar objetivos estéticos, sino al bienestar personal completo, para tener más energía, más eficacia en el trabajo, más vitalidad con el paso de los años y unas relaciones sociales más serenas y positivas.
SABENCA MARGARITA lleva más de 46 años trabajando con gimnasios, centros médicos y deportistas. Gracias a una amplia y completa gama de artículos deportivos, satisface las necesidades de los distintos usuarios y garantiza que todos puedan alcanzar con éxito sus objetivos deportivos.
Implementos deportivos disponibles en SABENCA MARGARITA:
- Béisbol (Baseball) y Sóftbol (Softball): guantes, guantines, mascotas, mascotin, bates, pelotas, cascos, equipos de catcher, juegos de bases, pitching plate, home plate, caretas, petos, pantalones, botines, sudaderas, medias suspensorios, contador de árbitro.
- Fútbol (Football): balones de fútbol, futbolito, futsala, canilleras, medias, zapatos, tacos, mallas de portería de fútbol y futsala, conos, cronómetro.
- Baloncesto (Basket): balones de basket, mini basket, aros, mallas, silbatos.
- Voleibol (Volleyball): balones de volleyball, piscina, playa, rodilleras, mallas, muñequeras.
- Natación, submarinismo y pesca: gorros, lentes, tablas, trajes de baño, caretas y chapaletas, clip nasales y tapón de oídos, anzuelos, chalecos salvavidas.
- Fitness: pesas, mancuernas, bandas, fajas, cinturones, hand grip, ligas, colchonetas, mat de yoga, pelotas medicinales, entre otros.
- Artes marciales: karategui, judogui, cintas de karate, guantes de karate y de boxeo, vendas, protectores bucales, de mano de pie, cuerdas de saltar.
- Pool: tacos de pool, tizas, perillas, juegos de bolas, etc.
- Tenis de mesa: raquetas, pelotas, mesa, parajes y mallas.
- Varios: monos escolares, zapatillas y body de ballet.
LA IMPORTANCIA DEL DEPORTE EN LA VIDA
Hay quien lo practica por placer y quien tiene que hacerlo, quien aprecia el lado lúdico y quien, sin practicarlo, reconoce su fuerte poder emocional y la capacidad de facilitar y establecer relaciones interpersonales.
Son muchas las formas en que cada uno de nosotros interpreta y vive el deporte, que sigue siendo una constante en la vida cotidiana de las personas. En su sentido más puro, representa un gimnasio de la vida, capaz de enseñar los valores necesarios para una vida basada en el amor a uno mismo y a los demás, el respeto, el buen humor y la salud mental y física.
Deporte: salud y longevidad
A cualquier edad, realizar alguna actividad física, ya sea correr, jugar al fútbol con los amigos o ir al gimnasio, es la garantía de una vida sana.
La Organización Mundial de la Salud, refiriéndose al deporte, explica cómo su falta en la vida de las personas representa el cuarto factor de riesgo de mortalidad en el mundo.
En una sociedad como la nuestra, en la que el trabajo requiere cada vez menos movimiento (basta con pensar en todos aquellos que pasan la mayor parte del día delante de un ordenador y sentados en su escritorio), la actividad física cobra aún más importancia y, si se realiza a un nivel adecuado, puede ayudar a:
- reducir el riesgo de hipertensión, obesidad, cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes y depresión;
- equilibrar el consumo de calorías a lo largo del día y ayuda a conseguir un peso saludable;
- mejorar la salud de los huesos.
Son muchos los beneficios físicos que el movimiento corporal aporta a las personas: por eso, definirlo como un capricho de quienes quieren mejorar el aspecto físico y esculpir la silueta, sería demasiado reductor, porque su acción beneficiosa no sólo afecta a la salud del cuerpo, sino también (y sobre todo) a la salud de la mente.
Verdadera panacea para muchos trastornos de la esfera psíquica, la actividad física regular ayuda a reducir la ansiedad y el estrés, ya que libera endorfinas, más conocidas como las hormonas del buen humor.
No existe una regla precisa que defina cuál es la frecuencia adecuada para practicar deporte. Sin embargo, lo importante es ser constante y alternar entrenamientos moderados de 30 minutos al día durante al menos cinco días, con otros más intensos de al menos 20 minutos durante otros dos días a la semana, de forma gradual y a tu propio ritmo.
Esto no significa que todos tengamos que convertirnos en atletas. Será suficiente para realizar actividades cotidianas sencillas, como caminar, sacar al perro a pasear, bailar o incluso hacer algún trabajo en casa que requiera movimiento.
Lo importante es ponerse en marcha y también se puede empezar por cambiar algunos hábitos: subir las escaleras en lugar del ascensor, o bajarse del autobús una parada antes y dar un paseo hasta el trabajo.
Deporte y bienestar: estado de ánimo y psicología
Por lo tanto, el deporte no sólo añade años a la vida, sino que también mejora la calidad de la misma en general, gracias a los evidentes beneficios que tiene sobre la mente.
La práctica regular del deporte previene los síntomas de la ansiedad y el estrés y ayuda a relajar la tensión muscular, favoreciendo el sueño, uno de los mayores aliados del buen humor.
La Sociedad Internacional de Psicología del Deporte (ISSP) ha confirmado cómo la actividad física es capaz de aportar mejoras psicológicas a corto y largo plazo, identificables en:
- Un cambio positivo en la autopercepción;
- Un aumento de la energía y el entusiasmo durante la realización de las actividades cotidianas;
- Un mayor estado de alerta mental;
- Un aumento del disfrute del ejercicio físico;
- Aumento del buen humor y disminución del estado depresivo;
- Mayor confianza en sí mismo.
En concreto, según el ISSP, la práctica de deporte con regularidad ayuda a la autoestima y todo ello tiene un efecto positivo sobre algunas enfermedades como la osteoporosis, la hipertensión, la diabetes y algunos trastornos del estado de ánimo.
Para entender la razón de estos efectos, basta con buscar respuestas en la ciencia: la actividad motora, de hecho, aumenta la liberación de endorfinas, sustancias químicas de origen orgánico, que tienen propiedades similares a las del opio y la morfina y producen efectos analgésicos y excitantes que afectan al estado de ánimo.
El ejercicio, por tanto, es realmente importante para sentirse bien con uno mismo y no sólo. Y si por un lado esto significa establecer objetivos y esforzarse por alcanzarlos con sus propias fuerzas, por otro lado, cuando implica a otras personas, permite trabajar en equipo, aprendiendo a delegar y a confiar en los compañeros.
Deporte y educación
Ya en la infancia y luego en la adolescencia, el deporte asume una importancia significativa en la formación de los jóvenes, transmitiendo valores de gran importancia, como la lealtad, el respeto y la amistad.
Una gran herramienta de inclusión, que fomenta el encuentro de diferentes culturas, puede producir efectos beneficiosos en el crecimiento cognitivo de aquellos niños que, desde una edad temprana, prueban el fútbol, el baloncesto o cualquier otro deporte.
La sociedad actual, con su ritmo de vida frenético, las relaciones entre personas que se desarrollan a velocidades quizá demasiado rápidas y el conocimiento superficial detrás de un PC, a menudo se olvida de las personas como tales.
Este es un gran problema, que sobre todo en los jóvenes genera una gran inseguridad y la pérdida de valores de referencia.
En ese contexto, el deporte, como verdadera agencia educativa, se convierte en un momento de juego y diversión, pero también de formación, enseñando a los niños y jóvenes que en la vida se gana y se pierde, pero que lo importante es apreciar cada momento, del que siempre se puede aprender algo.
El juego y el deporte pueden definirse como facilitadores de las relaciones y los encuentros, de modo que todas las distintas formas de diversidad individual sean reconocidas y, al mismo tiempo, valoradas.
Por eso, la presencia de asociaciones e institutos deportivos en las comunidades representa un recurso educativo increíble, capaz de reproducir a nivel simbólico la realidad de la vida, que está hecha de compromiso, sacrificio, sufrimiento, lucha, pero también de satisfacción, alegría, felicidad y esperanza.
Pero, si el deporte se configura como la meta de un camino educativo, que comienza de niño con el juego, hasta evolucionar a lo que reconocemos como una verdadera actividad deportiva, los educadores y profesores son figuras clave para que esto ocurra.
Son ellos, de hecho, los que se comprometen a transmitir a los niños los fundamentos de una cultura basada en el respeto, especialmente hacia el adversario, el sentido de la responsabilidad y la negación de cualquier forma de violencia.
Sinónimo de compromiso y perseverancia, por tanto, la actividad deportiva promueve un crecimiento equilibrado, salvaguardando el derecho a cometer errores, sin tener que renunciar a la consecución de los objetivos.
Deporte y desarrollo en los niños
Si, por un lado, se reconoce que el deporte es una importante herramienta educativa para los niños, por otro lado, desde una edad muy temprana, es una herramienta muy útil para promover el crecimiento y garantizar la salud del cuerpo.
A partir de los 3 años, los niños pueden empezar a practicar deporte y esto puede ayudarles a prepararse para dos cosas, que influirán positivamente en su madurez: el movimiento y la socialización.
La riqueza de la experiencia que proporciona el deporte no sólo se refiere a la esfera física motriz, sino también a la psicológica. Por esta razón, un adulto que lo ha practicado desde la infancia es más probable que haga ejercicio cuando crezca, animando a sus hijos a hacer lo mismo.
La belleza del mundo en el que vivimos, en el que se superan fácilmente las fronteras y gracias a la tecnología es posible observar lo que ocurre en el otro lado del mundo, nos pone muy a menudo frente a una contrapartida: el riesgo de que los niños se vuelvan perezosos y practiquen una vida sedentaria.
La televisión, las tabletas, los teléfonos móviles y las consolas son una presencia constante en los hogares y, si por un lado cumplen funciones agradables e imprescindibles, como transmitir noticias, conectar con los que no están físicamente cerca, poner música de fondo o animar el tiempo libre con una película entretenida, por otro lado inducen al sedentarismo a los niños, manteniéndolos pegados a una pantalla durante horas, en lugar de salir a la calle y relacionarse con sus compañeros.
Aunque esto no debería causar excesiva alarma, puede ser una señal de alarma para los padres: un estilo de vida sedentario, de hecho, asociado a malos hábitos alimenticios, puede ser la causa de la obesidad infantil, que en los últimos años está afectando cada vez a más niños.
Por ello, la actividad física es una solución eficaz para combatir este problema, además de una práctica social, divertida y educativa desde la infancia.
Gracias al deporte, los niños pueden tener sus primeras experiencias motrices, desarrollando la capacidad de moverse de forma correcta y armoniosa, y aprender más sobre su cuerpo, sus reacciones, límites y potencialidades, alcanzando una mayor conciencia de sí mismos.